SEMANA DE LOS BASTONES LARGOS

La noche del 29 de julio de 1966, la Policía Federal desalojó cinco facultades de la Universidad de Buenos Aires (UBA), ocupadas por estudiantes, profesores y graduados, en oposición a la decisión del gobierno de facto de Juan Carlos Onganía de intervenir las universidades y anular el régimen de gobierno.

La represión fue particularmente violenta en las facultades de Ciencias Exactas y Naturales y de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

Rolando García, decano de la Facultad de Ciencias Exactas en ese entonces, se hallaba con el vicedecano, Manuel Sadosky, cuando entró un oficial de la Policía Federal. “¿Cómo se atreve a cometer este atropello? Todavía soy el decano de esta casa de estudios”, le dijo García.

Un corpulento custodio lo golpeó en la cabeza con su bastón. El decano se levantó con sangre sobre la cara y repitió sus palabras: el corpulento repitió el bastonazo por toda respuesta.

Fueron detenidas en total 400 personas y destruidos laboratorios y bibliotecas universitarias.
En total emigraron 301 profesores universitarios; de ellos 215 eran científicos; 166 se insertaron en universidades latinoamericanas, básicamente en Chile y Venezuela; otros 94 se fueron a universidades de Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico; los 41 restantes se instalaron en Europa.

En algunos casos equipos completos fueron desmantelados. Es lo que sucedió con Clementina, la primera computadora de América Latina, que había sido construida por Ferranti (del Reino Unido).
Renunciaron y emigraron los 70 miembros del Instituto de Cálculo de Ciencias Exactas, donde era operada. Lo mismo sucedió con el Instituto de Radiación Cósmica, que fue desmantelado.

El hecho está considerado como una referencia central de la decadencia cultural y académica, y de la fuga de cerebros, en Argentina.
En esa época también se fue del país Cesar Milstein porque cerraban el Malbran y echaron a sus colaboradores. Milstein luego fue premio nobel en medicina por lograr la producción de anticuerpos monoclonales en laboratorio.

En la semana de los Bastones Largos, desde la Asociación Gremial Docente UNRC, no sólo queremos recordar a los grandes científicos, profesores y estudiantes que vivieron en carne propia las horas más oscuras de nuestro país, sino también hacer hincapié en la grave situación que vive hoy el sistema de Ciencia y Técnica en particular y el educativo en general.

Bajo la presidencia de Mauricio Macri, el presupuesto de las universidades nacionales cayó en su participación en el PBI, cayó en su participación en el presupuesto total y también cayó con respecto a los índices de inflación. Si en lo que queda de 2019 no se amplían los fondos previstos, el ajuste acumulado llegará al 72 por ciento.

También, una porción cada vez más grande debe dirigirse a salarios y gastos de funcionamiento, mientras disminuye la capacidad para sostener planes de desarrollo y de infraestructura.

El Instituto de Estudios y Capacitación de Conadu, realizó un informe que describe el financiamiento de las universidades nacionales desde el inicio de la gestión de Cambiemos hasta el 1 de julio de 2019.

* Evolución de las transferencias a las universidades nacionales en porcentajes del PBI: la inversión nacional en las universidades pasó de representar un 0,83 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) entre 2012-2015 a representar un 0,77 por ciento durante 2016-2019. Cabe destacar que se trata de un PBI que decreció en dos de los tres últimos años, con pronóstico muy negativo para el actual.
* Evolución del gasto universitario: el presupuesto universitario se retrajo un 14,8 por ciento en términos reales con respecto a 2015, debido al fuerte proceso inflacionario en curso.
* Evolución del presupuesto universitario vs. inflación acumulada: el presupuesto universitario perdió 23,7 puntos porcentuales con respecto a la inflación durante el período 2016/2018. Si se considera el impacto de la inflación esperada en 2019, y si no se amplía el presupuesto vigente para disminuir la brecha, la pérdida llegará a 72,5 puntos porcentuales.
* Incremento del presupuesto universitario vs. inflación anual: el presupuesto universitario estuvo 12,9 puntos porcentuales por debajo de la inflación en 2016 y 11,6 puntos en 2018. En 2017, como resultado de una menor inflación y una recuperación temporal de la inversión, la brecha se redujo en 10,7 puntos. Para 2019 la brecha será de 17,1 puntos, según el presupuesto actual para las universidades y las proyecciones vigentes de inflación.
* Nivel de ejecución anual del presupuesto universitario: del presupuesto asignado a las universidades nacionales, 740 millones de pesos quedaron sin ejecutar en 2017 y 6200 millones de pesos en 2018, cifras que representan el nivel de ejecución más bajo de los últimos siete años. En el primer semestre de 2019, el nivel de ejecución llegó al 46,7 por ciento, lo que proyectado a todo el año indica una subejecución mayor a la de 2018.
* Participación de otros ministerios en el presupuesto universitario: desde la asunción de Macri se viene reduciendo el presupuesto que otros ministerios (diferentes al de Educación) destinan a las universidades, proceso que fue instrumentado vía cancelación de contratos de los diferentes organismos de Estado con las casas de estudios.

No queremos bastones ni aulas cerradas. Queremos que el Estado nos asegure una Educación Pública que sea gratuita, libre y de calidad.

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