LAS MUJERES TRABAJADORAS UNIVERSITARIAS PARAMOS EL 8M

¿POR QUÉ PARAMOS?
Porque nuestro sistema cultural heteropatriarcal construye y reproduce una representación sobre la mujer que la coloca en una posición subalterna: débil, sumisa, sensible, frágil, madre y cuidadora. Esta construcción genera desigualdad: históricamente el lugar público y de decisiones fue ocupado por hombres y, si bien el sistema también los violenta estereotipándolos como machos proveedores, siempre deseantes, fuertes y viriles, esta desigualdad está matando a las MUJERES. Por eso decimos “Ni una menos” No más femicidios, no más muertes de mujeres por el solo hecho de serlo.

El 8M paramos porque queremos visibilizar la parte del iceberg que no vemos: la violencia no sólo es asesinatos, golpes o gritos. Para que eso emerja existe una trama que se teje en la vida cotidiana y que sostiene a esa violencia. El lenguaje sexista, la estigmatización, los micromachismos alimentan representaciones que luego se cristalizan en acciones. Las estadísticas muestran la creciente violencia hacia las mujeres en todas sus formas (física, psicológica, verbal, sexual, económica y simbólica) y en todas sus modalidades (intrafamiliar, institucional, laboral, obstétrica y mediática).
Paramos porque la inequidad de género se manifiesta con contundencia en el mercado laboral. Las mujeres trabajadoras estamos en situación de desventaja respecto de los varones. Las mujeres accedemos a menos empleos, obtenemos menos remuneraciones, y nos encontramos más sometidas a la desprotección social. La tipificación de las ocupaciones como "femeninas" suele reflejarse en la alta participación de las mujeres en el sector terciario de servicios, fundamentalmente en actividades que en cierto sentido reproducen las tareas reproductivas (en el área de educación, en servicios de salud, en servicios personales y en el empleo doméstico).
Como colectivo de mujeres trabajadoras nos sumamos al paro internacional de mujeres enfatizando que -además de sostener los reclamos históricos del movimiento- lo hacemos desde nuestra concreta realidad laboral que implica esta doble condición. Como trabajadorxs de la educación debemos comprometernos en deconstruir esas estructuras. El paro es una medida de fuerza, es la forma de mostrar que estamos organizadas y dispuestas a luchar para erradicar toda práctica machista: en las aulas con nuestrxs estudiantes y en los lugares de trabajo con nuestrxs compañerxs.

PARAMOS:
 Para que todas las universidades materialicen medidas para prevenir y sancionar la violencia hacia las mujeres y para que los protocolos existentes se pongan en funcionamiento.
 Por igual salario por igual trabajo, que se reconozca el trabajo reproductivo y de cuidado, ese que todas las mujeres hacemos en nuestras casas y que las tareas domésticas sean distribuidas equitativamente. Las tareas de cuidado -que casi en su totalidad se realizan por mujeres- no impactan al momento de establecer el PBI
de un país, son trabajo pero no empleo y resultan un fuerte condicionante para la inserción laboral femenina.
 Por paridad de representación en todos los niveles del Estado: en una realidad que sigue persistiendo el fenómeno conocido como "techo de cristal" (glass ceiling), para aludir a las barreras invisibles que impiden a las mujeres ascender en las escaleras laborales jerárquicas. El indicador más evidente de esta situación es la sub-representación de las mujeres en las posiciones ejecutivas, lo que puede interpretarse además, como una inequidad en el retorno a su inversión en educación y capacitación.
 Porque si bien la precarización en sus distintas formas es un proceso que atraviesa los géneros y se asocia más claramente con los niveles de ingreso, la calificación ocupacional, y el nivel educativo de los trabajadores, se observa un marcado componente femenino en estas expresiones: empleos no asalariados, con inestabilidad temporal, sin cobertura de seguridad social ni de normas legales, con baja productividad e ingresos, pobres condiciones y medio ambiente de trabajo.
 Para revertir la situación de las trabajadoras universitarias que producto de lo expuesto anteriormente y -paradójicamente- representan más del 50% de la planta docente, pero dentro de la categoría Titular (categoría superior) los varones superan a las mujeres en todas las dedicaciones. Al mismo tiempo estamos sobrerrepresentadas en la categoría Ayudante de Primera (categoría de ingreso a la docencia) en todas las dedicaciones. Por otro lado, en el CONICET -por ejemplo- las mujeres constituimos el 52% de la planta de investigadorxs y el 60% del total de becarixs, sin embargo sólo representamos el 25% de lxs investigadorxs superiores (categoría más alta) y más del 60% de lxs investigadorxs asistentes (categoría de ingreso).

Si sos hombre y apoyás esta lucha no intentés protagonizarla por nosotras. Acompañá desde tu lugar con acciones concretas: no tomés asistencia a tus compañeras, difundí el paro y sus fundamentos, hacete cargo de las tareas de cuidado para que tu compañera pueda participar, generá las condiciones para que las mujeres que adhieran al paro lo puedan hacer con libertad y sin ningún tipo de condicionamiento.

ESTAMOS UNIDAS, ESTAMOS ORGANIZADAS Y SOMOS PODEROSAS.
LAS MUJERES PARAMOS PORQUE SI NUESTRA VIDA NO VALE, QUE PRODUZCAN SIN NOSOTRA

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